La SOLrisa es el mejor salvavidas

Hoy has pasado mala noche: una pesadilla te ha dejado mal sabor de boca. Despiertas y no está Ella, sino la otra. Hacía tiempo que no te visitaba. Le abres la puerta y se queda contigo; no te deja hablar. Te repite una y otra vez lo mismo, te deja sin energía, te aplaca, has dejado la puerta abierta y ahora ya no te sientes segura en tu propia casa.

Cada vez te sientes más incómoda, cargando como un peso que tira de ti hasta el fondo. A penas te deja respirar. Notas ansiedad, inquietud, has perdido las ganas de abrir los ojos al nuevo día. Estás presa. La interpretación te ha asaltado. No eres capaz de distinguir los hechos de la fantasía, le das más valor a tu mente, que recrea fantasmas y proyecta miedos ancestrales. Te paras. Lloras. Respiras. Así no, te dices, así me pierdo…

Entonces te viene al corazón Ella: La SOLrisa. Tímidamente las comisuras de tus labios se expanden hacia arriba como si tiraran unos hilos invisibles… Esbozas así una SOLrisa fresca, entregada y libre. Comprendes que si no es por Ella… Hoy seguirías tocada y hundida.

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