Vuela más allá de las nubes y los miedos

Cuántas veces no salté por miedos, incertidumbres, falta de decisión… Pensaba «hoy no es un buen día, no ha salido el Sol, va a llover, para qué… Mejor mañana…total un día más, qué importa… puedo esperar… Aquí tampoco se vive tan mal…»

Esperaba el día perfecto, la conjunción de los astros para atreverme a dar el salto, desplegar las alas, saltar sin red… En definitiva, creer en mí y reconocerme.

Hasta que un día me armé de valor y decidí sacar mi coraje, del latín «echar el corazón por delante» y ya no me fijé si hacía frío, estaba nublado o había Luna menguante… Simplemente la voz esencial habló y decretó… «atrévete, Míriam, da el paso … Confía… Tú puedes…te mereces ser tú, vivir en Libertad, sin mentiras…»

Y entonces… 

 

 

salté. 

 

Me quedé suspendida en el aire.

Vi mis alas desplegarse pero no había cogido altura suficiente y caí… Me dolió profundo… Lloré en Soledad… Aprendí a mudar de piel, des_vestí las ideas obsoletas… Abracé la herida y bailé con el silencio.

Amé Nacer diferente, hermosa, con una SOLrisa que dibujaba Arcoíris cada vez que lloraba (yo oraba)… Así me fui amando… Aceptando los días grises y soleados, tejiendo versos entre besos… despertando el orgullo para seguir atreviéndome a volar a pesar de los miedos.

Más inspiración

Cuando te atreves a volar… cambias de piel…

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Hay que saber meterla…

Era un martes a las 14.15 horas. Iba grabando un audio con el teléfono cuando apareció. En un momento bajé mi mirada y… ¡tatatachan! la ví. Se encontraba tumbada, parecía que dormía plácidamente en el colchón de asfalto y velocidad.  Era Ella. No tenía ninguna duda. Me quedé sorprendida al verla, no me la esperaba así de improviso. Tal fue mi entusiasmo que a la persona a quien le estaba grabando el audio le dije… ¡wow, acabo de encontrarme con Ella!. En ese preciso instante, mi móvil se apagó… y yo me quedé con la cara ilusionante de quién ve algo por primera vez y encaja una nueva pieza del puzzle.

La saludé aunque fui incapaz de detenerme a conversar, tenía prisa. De camino al coche afloraron muchas incógnitas… ¿para qué aparece hoy? ¿qué me querrá decir? ¿cómo ha llegado hasta mí? Monté en el Yaris e inicié la marcha aunque algo me decía que parase. Puse las luces de emergencia y volví a mirar por si aún seguía ahí. En efecto. Me estaba esperando. La recogí y continuamos el viaje. Ahora Ella estaba conmigo. Todo cobraba sentido.

Como si de una revelación se tratase, en el camino comprendí que Ella había aparecido para recordarme mi misión: abrir las puertas del corazón y acariciar conciencias a través de mi voz para despertar así a la vida y a sentir. Justo el día de antes había locutado el texto “Me gustas tal y como eres”, una inspiración dedicada a esas mujeres que siendo Preciosas aún no consiguen admirar su propio reflejo.

Ella vino para quedarse. Fue su regalo. Había estado tan perdida años atrás… abriendo multitud de puertas, con llaves de todos los tamaños y texturas, sin saber realmente cómo meterlas: Llaves que abrieron mansiones y zapateros y luego se cerraron por reforma, llaves efímeras, de polvos traslúcidos, de usar y tirar, llaves sin candado, con cerrojo, de plástico, internacionales, llaves de sueños borrachos, de amores dePendientes y pulseras, llaves con aroma a sal y sabor a despedida…

¿Cuántas llaves perdí para evitar el desierto? Confieso que cerré muchas por los miedos, por experimentar lo desconocido y romper las reglas del juego… cerré puertas y me quedé dentro, en el silencio oscuro que martilleaba los deseos, que impedía desgarrar la jaula donde poco a poco mi voz iba muriendo.

¿Cuántas llaves necesité para abrirme por dentro, desmontar el circo y calmar a las fieras? En verdad… ¿cuál fue la llave que abrió todas las puertas?

Ella lo sabe. Para eso vino.

El Amor es la Llave que todo lo abre. Permite que derrumbe tus cerrojos y abrace la sol_edad de los miedos.

 

Para reflexionar.

¿Qué puertas sientes que te gustaría abrir y no te atreves?

¿Cuáles te gustaría mantener abiertas y cuáles cerrar para siempre?

¿Cómo reaccionas cuando se te cierran las puertas? ¿Buscas soluciones o te cabreas?

Cuando una puerta se cierra…

 

Más inspiración

Te invito a que escuches la canción de Gloria Estefan “Abriendo puertas”, un canto a la alegría de vivir. La canción está contextualizada en el Año Nuevo. Te  propongo que lo hagas por el Día Nuevo que tenemos la oportunidad de vivir como un regalo bellísimo cada despertar.

 

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