Yo también lloro y me cabreo

A menudo me dicen… “Miriam, tú siempre tienes una Solrisa en la cara… – ¿nunca estás triste?” A lo que yo respondo: -“por supuesto que sí”. Soy humana. Lloro, me cabreo, convivo con mis sombras, igual que tú. La diferencia es que cuando me visita la tristeza no lo comunico hacia fuera. Es una comunicación interna, la vivo en soledad. Me quedo en silencio, escuchando mi latido y sintiendo cómo la voz se transforma.⠀

Disfruto parar para reparar y conectar conmigo. La mente se rinde y aterrizo en el cuerpo, en el origen, donde todo comienza. Acuno mis lágrimas y les doy espacio para que se expresen a través de mí, conmigo. Sin prisa. Su mensaje es valioso. Merece ser escuchado. Me doy el permiso de sentirme vulnerable y danzar lento con sensibilidad.

Llorar se convierte así en un bálsamo delicioso, una explosión alquímica que limpia con su savia las heridas y desanuda el corazón de preocupaciones.⠀

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